Un buen día

Así como digo una cosa, digo la otra. Así como despotrico cuando tengo días de mierda… por qué no compartir también los buenos?

A fin de cuentas, es parte de la vida, y si queremos alguna vez aprender a lidiar con la falta y otros conceptos escurridizos, entonces debemos comenzar por sacarnos las etiquetas limitantes (“soy negativo, “soy positivo”, “soy…”) y permitirnos ser lo que sentimos en el momento, sin sesgarlo para encajar en el papel que nos asignaron (o nos asignamos).

Ayer fue un día como cualquier otro, pero algunas cositas hicieron que sea un día como ningún otro. Después de un par de malas noticias el martes (que me dejaron medio pinchada), vino la contracara: un poco de aire para seguir tirando para adelante.

Así, me escribió una amiga que quiero muchísimo y con la cual perdí contacto hace un tiempo ya. No respondía mensajes ni mails, ni pude ubicarla por varios medios. Me preocupé, pensando que había metido la pata y ella ya no quería contactar conmigo. Y ayer me escribe, diciéndome que sólo había estado enredada en sus cosas, que estaba todo bien, y que arregláramos para vernos. Y fue un gran alivio y una gran alegría, por partida doble.

Luego me enviaron mensajes diferentes amigos, para vernos, juntarnos, charlar. Y esto que parece una bobada para mí no lo es; luego de haber sido brutalmente golpeada a nivel anímico/personal en mi trabajo (la frase que lo resume fue “como profesional sos brillante, pero tenés muchos problemas a nivel personal”), las demostraciones de afecto hacia mi persona de gente totalmente dispar y distinta entre sí me hacen pensar que, a pesar de mis defectos y mi torpeza, no estoy tan equivocada. Y que si ser crítica a nivel profesional me transforma en una mierda de persona, pues bien, allá los que piensan eso (básicamente me dijeron que hago sentir mal a la gente porque con mi perfeccionismo denuncio sus defectos).

Y bueno, así salí ayer a la calle, con esa actitud que adoro, con ese convencimiento de que va a estar todo bien. Y cuando me siento así, puede caerse el mundo a pedazos, que yo sigo en pie.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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