El silencio del cuerpo

La función básica de la sensación de dolor es de protección; el dolor surge cuando el cuerpo necesita alertar sobre un límite alcanzado, o sobre algo que no está funcionando correctamente. El gran problema de tener un alto umbral del dolor  es que uno no registra cuándo debe parar, o no llegás a percibir si algo no está andando bien.

Suelo ser, en general, una persona asintomática respecto de infecciones, virus y otras yerbas. Cuando me enfermo en vez de tener fiebre me baja la temperatura corporal. Rara vez presento síntomas intermedios; por ejemplo, cuando me dan anginas, estoy bien y de golpe se me cierra la garganta con placas (cuando cualquier individuo normal desarrollaría distintas señales y molestias antes de llegar a ese punto). Y mi umbral del dolor es muy elevado.  

En contraposición a esto, la mayor parte de mis trastornos funcionales son subclínicos: si un analiza un parámetro de forma aislada pareciera que el mismo está bien, cuando en realidad si se lo interpreta junto con otras variables, se llega a la conclusión de que algo está fallando en el sistema. En este caso es la sintomatología general la que da una pauta de algo que no encaja.

Entre una cosa y otra, diagnosticarme y tratarme se torna sumamente difícil, ya sea porque tengo problemas que no se manifiestan en forma de síntomas, ya sea que tengo síntomas que no se manifiestan en los estudios. A esto hay que sumarle que mi cuerpo funciona como sistema, entonces cuando se toca un área, esto tiene repercusiones en otra. En resumen, tengo problemas en todos lados, pero en el conjunto, funciono bien (de hecho hago mil cosas más que cualquier persona considerada “sana”). Pero cuando tengo una afección puntual se me complica tratarla sin generar nuevos inconvenientes en otra parte.

Me acaban de diagnosticar otro problemita de salud (por suerte no es grave y es solucionable, aunque llevará tiempo y esfuerzo), del cual no estaba enterada porque nunca presenté síntomas, hasta poco antes de la confirmación analítica.

Qué loco cómo el lenguaje del cuerpo habla el mismo idioma que el alma. Así como me cuesta expresar lo que siento hasta que esto explota en mi pecho, rompiendo el dique de mis silencios, así mi cuerpo no avisa / no registra qué está pasando hasta que es imposible ignorarlo.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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Una respuesta a El silencio del cuerpo

  1. Claucol dijo:

    Sole, no tenemos un cuerpo que llevamos de un lado para el otro como un, medio de transporte, de nuestros sentidos, si no que somos un cuerpo, que nunca calla, ni si quiera lo que queremos ocultar, es visible siempre, no engaña nunca!.

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