Surfear la ola

Se acerca fin de año, y entramos en una época donde todo se hace más lento, como si la llegada de noviembre marcara una barrera hasta mediados de febrero, en donde la sucesión fiestas-vacaciones-escapadas de finde hace que los tiempos se alarguen, que las cosas sucedan más lentas, que la gente se mueva casi con la parsimonia caribeña que las temperaturas reinantes obligan a tener. Y, paradójicamente, es una época que se escapa del calendario, donde los días se pasan volando, los eventos se atropellan y todo se te viene encima.

Y a esta desconcertante dualidad este año se suma la convulsión general que hay (en mayor o menor medida) en todos lados. Sí, sí… ya sé que el mundo siempre tiene algún quilombo bajo la manga, que problemas hay siempre, etc. Pero es como si hubiera algo más… Tal vez la sensación de que las cosas están sucediendo con más frecuencia en intervalos de tiempo cada vez más cortos (desastres naturales, revueltas sociales, etc.). Y sin entrar en la paranoia del fin del mundo, creo estamos atravesando tiempos turbulentos, llenos de la incertidumbre e inestabilidad de los cambios venideros, tan llenos de contradicciones y contrariedades, de incoherencias y conflictos.

Será tal vez el egocentrismo que nos caracteriza, ese que nos limita a poder apreciar sólo aquello que está en nuestro derredor inmediato (y a veces ni siquiera eso). Será que este hoy es lo que vivo y experimento, y es por ello que es de lo único que puedo hablar. Pero haciendo incluso una breve retrospectiva hacia la historia más reciente, creo el presente que estamos viviendo es una suerte de ola gigante en proceso de formación. Sabemos que algo sucederá, pero no cómo, cuándo, ni por donde comenzará (y ni hablar de dónde terminará). Vemos la espuma, vemos las pequeñas crestas elevándose, sentimos el movimiento de las corrientes bajo nuestros pies.

El gran desafío será barrenarla sin ahogarnos en la rompiente. Como siempre, será la ley de la supervivencia del más apto, una carrera que sólo puede ganarse con flexibilidad y adaptación al cambio.

Sol

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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