Felicidad (o algo parecido) en comprimidos recubiertos

Últimamente estoy bastante bien… A pesar de muchas cosas mi optimismo siempre termina ganando, me aburre estar de mal humor o bajoneada, y sigo pensando que hay esperanza, que hay un presente hermoso y un futuro promisorio. Pero también en el último tiempo ando con la mecha corta. Soy algo así como un BMW X6, que pasa de 0 a100 km/h en 5 segundos. Paso de estar OK a revirarme totalmente en cuestión de segundos, lo cual no habla muy bien de mi paciencia y tolerancia a la frustración. Me pasa generalmente con determinada gente, o cuando las situaciones se tuercen tanto que remontarlas es un laburo infernal. Es como que de pronto no me dan ganas de estar lidiando con eso en ese momento, y siento muchísimas ganas de mandar todo al carajo (aunque la mayor parte de las veces no lo hago… respiro hondo e intento tomar el toro por las astas). Lo bueno es que así como me pongo de culo, vuelvo a estar bien… jajajaj al menos mejoré en ese aspecto, el no alargar la agonía.

Sé que buena parte de esto es cansancio, ese cansancio profundo y cuasi filosófico del que hablara antes, ese hartazgo del atropello, la desconsideración, la indiferencia, etc. en la que vivimos hoy en día. Ante estas situaciones siempre me pregunto “Tanto le cuesta a la gente dar un 1% más?”. Porque realmente con muy poca inversión de esfuerzo se pueden generar grandes cambios (por ejemplo, guardarse un papelito es el bolsillo hasta el próximo cesto, en vez de tirar basura a la calle).

Pero otras veces me pregunto si es “normal” tener estas reacciones, o tendré algún tipo de problema que aún desconozco. Hablando la otra vez con una amiga, me comenta que le diagnosticaron “cierto grado leve de bipolaridad” y le enchufaron dos psicofármacos, y que ahora estaba mejor (o al menos más sedada/estable). Y voy sumando gente conocida y amigos a las huestes medicadas… clonazepan por aquí, ciclotimia por allá, depresión, gastritis crónica, migrañas… la lista es amplia pero tiende a repetirse. Y no puedo evitar preguntarme cuántos realmente tienen un desequilibrio químico en su cabeza o en su cuerpo, y cuántos están tapando con pastillas los vacíos existenciales que hoy en día son una verdadera epidemia. Hasta dónde es físico, hasta dónde psicológico?

También es cierto que el autoflagelo no está bueno, y que nadie te da un premio por bancártela solito, y no sé si tiene algún mérito poder lidiar con la vida misma por tus propios medios siendo que esto te sale el doble de caro que tomar otro camino. Pero a veces me da la sensación que ante el primer problema, ante la primera dificultad, pastillita y a otra cosa.

Y ante esta situación no puedo evitar pensar en Aldous Huxley y su píldora de Soma, en “Un mundo feliz”.   

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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Una respuesta a Felicidad (o algo parecido) en comprimidos recubiertos

  1. Wido dijo:

    En MI humilde opinion y por lo que entiendo de las personas, creo hay algo recurrente. Siempre que vas al medico ALGO te encuentra, o potencialmente algo te puede encontrar. Y yendo al tema de la cabeza, esas chances crecen. Alguna vez me pregunté porque, porqué tanta gente va al psicologo ‘porque si’ (o ‘¿por que no?’). Porque ‘algo leve’ dando vueltas siempre hay?

    Creo que es parte de se humano, de ser aunq sea un 0,00001% diferente al resto. Creo que tanta pasti-loca busca volver ‘normal’ a las personas. Pero me parece que lo importante no es la cantidad de pastis para volverse ‘normal’, sino que tan dispuesto está uno mismo a no querer ser normal y querer ser uno mismo.

    Es dificil ser uno mismo, tener que lidiar con el espejo dia tras dia durante toda una vida. Tuve que aprender a encontrarme fascinante, bajo pena de querer cagarme a palos a mi mismo por pensarme que era un nabo. Creo que no todas las personas tienen esa suerte, la de entenderse a uno mismo y de llevarse bien con quien son y no terminar como pac-man masticando pildoritas.

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