Tirá de tus propios hilos marioneta

A vece está todo enredado, todo como trabado, y el futuro es una espesa niebla que no nos deja vislumbrar lo que hay un metro adelante. Momentos en la vida en que la única ley aplicable es la de Murphy, en donde a rajatabla se cumple aquel viejo adagio de “Todo lo que pueda salir mal, saldrá mal”. Y sin duda, si estamos mal, vemos todo con el velo del negativismo, con lo cual todo se ve peor.

Pero la verdad me pasa cada vez más rápido esto de hartarme. De pronto me aburro de mí misma, de escucharme decir una y otra vez, cuando la gente me pregunta cómo estoy, que estoy mas o menos, que estoy triste, que estoy bajoneada, o cualquier cosa negativa. Y no con esto estoy hablando de falsear las emociones ni de guardarse todo para adentro. Sino simplemente que la cosa es así, de que la vida es así, que ganamos y perdemos, y no hay nada que podamos hacer al respecto, salvo apretar los dientes y seguir adelante cuando el viento nos sopla en contra. Está bien sentarse un ratito a la vera del camino a evaluar la pérdida y recalcular el rumbo. Lo que no está correcto es quedarse sentado lamentándose.

Y será experiencia, aprendizaje, practicidad o fortaleza… o cualquier otra cosa. La verdad es que cada vez paso menos tiempo (o al menos intento) lamiendo mis heridas. Cada vez me aburro más rápido a mí misma, y me convenzo de arrancar, de levantarme, de limpiarme la rodilla pelada y seguir adelante. Porque el tiempo es algo muy escaso y valioso como para desperdiciarlo en lamentaciones que no conducen a nada.

Si bien cada proceso tiene su tiempo, y ante un problema es necesario parar, cuantificar el daño, hacer las reparaciones mínimas y necesarias, y seguir adelante, lo cierto s que estoy intentando eliminar del proceso la parte que todos tensemos, que es la menos productiva y la más nociva: sentir lástima por uno mismo. Perdemos mucho tiempo consolándonos a nosotros mismos, cuando sería más productivo invertir ese tiempo en solucionar las fallas, en fortalecernos, en aprender de nuestros errores.

Hay que tomarse el tiempo necesario para hacer el duelo, pero no podemos morirnos con nuestros muertos. Ni tampoco contar con que alguien va a venir a levantarnos del piso (aunque hay gente que te ayuda a que lo logres).

Es por eso que cuando me harto de estar mal, decido estar bien. Ya sea apreciando todo lo que tengo en la vida, evaluando todo lo que no me falta o no necesito, agradeciendo por aquellos que me rodean, mimándome a  mí misma, haciendo algo por alguien. Revalorizando las pequeñas satisfacciones de la vida.

Arriba, tirá de tus propios hilos. Estar bien también es una opción.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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