El Síndrome del Conejo Blanco

Hay gente que se parece terriblemente al Conejo Blanco de Alicia en el País de las Maravillas: siempre apurado, siempre a las corridas, pero no sabe muy bien por qué corre ni a dónde se dirige. La gente que conozco que es así son personas a quienes su ansiedad les gana por goleada, arrastrándolos en un frenesí sin fin; siempre hay algo incendiándose, una urgencia, algo impostergable o sumamente apremiante… así sea ir a regar las plantas (que, digamos, es una actividad que admite variaciones temporales en su ejecución).

Suelen ser personas que no tienen incorporado ni el más mínimo concepto de administración de recursos (en este caso tiempo y esfuerzo): no suelen ser muy capaces de establecer prioridades ni de asignar energías proporcionales a la tarea. Todo tiene casi el mismo nivel de importancia, desde planchar un pantalón que van a usar dentro de 40 días, hasta la comida que se quema en la hornalla.

Este tipo de gente suele, en su permanente carrera, atropellar a cualquiera que se encuentre en su camino. Los terceros son o un obstáculo, o personas que tienen que estar a su entera disposición para hacer las cosas como y cuando ellos quieren, independientemente de la disponibilidad y capacidad del otro. Es así como el resto de la gente pasa a ser un objeto de su vida (facilitadores o no de sus urgencias). Y pasás a ser el enemigo público #1 si no cedés a sus demandas constantes.

Lamentablemente cuando les parás un poco el carro, en vez de detenerse a pensar en lo que les estás planteando, se vuelven en tu contra como si vos estuvieras a propósito intentado sabotear alguna parte de su existencia.

Para mí sólo es otra forma que adopta el extremo egoísmo en el cual estamos inmersos hoy en día.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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