Hay días…

Y sí… hay días en los que el Zen, la meditación y la tranquilidad se van al carajo. Días en donde todo parece oscuro como un callejón, y al igual que éste, sin salida. Días en donde realmente nos cuestionamos por qué seguimos adelante, o si realmente vale al pena hacerlo. Porque todo parece en vano y demasiado cuesta arriba.

Hay días en donde siento que estoy corriendo siempre atrás de una zanahoria que nunca voy a alcanzar, que me toca competir en carreta contra gente que va en Audis, que todos largaron 100 mt más adelante y nunca voy a poder cerrar la brecha que esa ventaja dictamina. Días en donde siento que no importa cuán duro lo intente, cuánto me esfuerce, simplemente nunca va a ser suficiente. Y de pronto erupciona un volcán de bronca contra todo: contra el que me roba, contra el Gobierno que se nos caga de risa en la cara, contra la vida que me puso en desventaja respecto de otras personas, contra la gente que tiene cosas que le vinieron de arriba y no se merece, contra la desidia, contra la desconsideración, contra el atropello constante, contra la mala educación de la gente, contra la falta de respeto… en fin, contra todo aquello que atenta contra una vida pacífica, de respeto mutuo y avance.

Simplemente hay días en que creo que los seres humanos, como especie, deberíamos extinguirnos, pues más que avanzar retrocedemos, porque hay tanto dolor y sufrimiento en vano, porque las cosas parecieran estar fuera de lugar, y fuera de control. Y me duele el mundo por todos lados.

Y luego recuerdo que en el macro las cosas funcionan como deben funcionar y están donde deben estar. Es entonces que dejo que esos días fluyan a través mío, intentando que no queden residuos. Dejo pasar el momento y al otro día sigo adelante, firme en mis convicciones, creyendo que mi granito de arena hace la diferencia. Tal vez sea una esperanza estúpida que nos permite seguir adelante. Tal vez sea un velo de piedad, una gran mentira reconfortante. Hay días en que sólo tenés que concentrarte en que la brutalidad de la realidad toda junta no te tire abajo, y concentrarte en las pequeñas cosas de la vida.

Hay días en que todo se resume a pasar el bache.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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