Unidimensionalidad

Luego de miles y miles de años de evolución que han llevado al ser humano a ser lo que actualmente es, en los últimos tiempos se ha avanzado mucho en el plano interno, pero poco en el reconocimiento de dicho avance. Si bien a medida que nos alejamos del umbral de supervivencia van aflorando otras dimensiones de la persona, al parecer ello no es detectado por el entorno. A medida que la tecnología y los diferentes avances hacen que el hombre común tenga cada vez más conciencia y más tiempo disponible para cultivar la parte espiritual de su ser, resurgen y se redescubren antiguas filosofías, nuevos caminos new age y renovados planteos internos.

Y a pesar de todo este renacer de lo soft, del reconocimiento de las cuestiones del espíritu, etc, etc, pareciera que la gente no pudiera sobreponerse a la mirada unidimiensional del otro. Nos reconocemos seres complejos, multifacéticos, y sin embargo tendemos a sobresimplificar al otro, quitándole sus aristas y tonos, reduciéndolo a un concepto, un prejuicio, una palabra.

Frecuentemente escucho que Pirulito “es un cabrón”, que Fulanita “es divina”, que alguien es… como si una sola característica de su personalidad (observada en un punto en el tiempo, en una situación específica) pudiera definir toda la persona, cuando en realidad creo que somos plastilina: sin dejar de ser nosotros en esencia, tenemos la capacidad de adoptar múltiples formas. Así, yo soy de una forma en el trabajo, y de otra con mis amigos. Puedo ser dura y exigente, o suave y permisiva. Tengo mis momentos de dulzura, aquellos de distancia, puedo ser fría como el hielo, o absolutamente empática. La capacidad de adaptación a las circunstancias es un factor decisivo en la supervivencia de la propia personalidad: para nuestro ser interior también es cierto aquello que la rigidez es lo que nos lleva a quebrarnos.

Es entonces en este contexto que me molesta que me reduzcan a una sola arista de mi persona, como si ello fuera una acertada descripción de la totalidad de mi ser. Sobre todo porque me considero un camaleón, e intento adaptarme a lo que me rodea en el momento. El encasillarme en un concepto es limitarme a una sola forma de mi persona, es cerrarse a conocer una faceta diferente mía, es limitarme, congelarme en el tiempo y el espacio ( a mí o a cualquiera).

Que alguien no conozca uno de mis lados no implica que el mismo no exista, sino que no se han dado las circunstancias para demostrarlo.

Cada cosa, cada actitud, cada respuesta, cada estado de ánimo tiene su tiempo y espacio.

Sole

Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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