Escupir para arriba

Al parecer es una costumbre que se arraiga cada vez más en nuestro Gobierno Nacional: escupir para arriba. Tomar medidas y acciones que, como un violento boomerang, volverán en el corto plazo para pegarnos en la nuca, resultando en el balance total en algo absolutamente contraproducente.

Una de esas medidas es el control de importaciones: un manotazo de ahogado absurdo y sin sentido, que empieza a tener el efecto contrario al deseado. El control de importaciones (o sea, la dedocracia de Moreno de determinar qué cargas pueden ser nacionalizadas y cuáles no, no siguiendo ningún criterio preestablecido y claro más allá del capricho del Secretario) fue establecido para mitigar la fuga de dólares (que tampoco es tal). Con un entorno mundial menos favorable que los últimos años, donde volamos en gran parte gracias al viento de cola que produjo la revalorización de los commodities, un proceso inflacionario vertiginoso a nivel mercado interno (aunque el Gobierno siga diciendo que es sólo una “sensación”), y un Estado de derecho deteriorado que no garantiza ni las inversiones, ni la propiedad privada (ni la libre expresión), la balanza comercial, es decir, la “cuenta corriente” con el extranjero, que resulta de la diferencia entre importaciones y exportaciones, ya no arroja el superávit necesario para mantener los crecientes niveles de gasto público. Es entonces donde el Gobierno decide implementar un intercambio compensado encubierto: sólo pueden importar aquellas personas o compañías que puedan generar el mismo monto en exportaciones. Así, no hay pago al exterior sin cobro desde el mismo lugar, y entonces la balanza se mantiene, al menos en teoría, equilibrada.

Pero este engañapichanga (porque la verdad es que no tenemos superávit fiscal, sólo una gran mentira) trae aparejados varios problemas, que de hecho empeoran la situación que en teoría quiere evitar. El control de importaciones pretende no caer en déficit fiscal mediante la supresión de las importaciones. Amén de los problemas que esto trae al común de la gente (falta de medicamentos, entre otros), también está afectando el otro lado de la balanza: las exportaciones. Cómo? Simple. Hay industrias y líneas de producción exportadoras que tuvieron que perder días de trabajo o reducir jornadas por falta de piezas importadas para ensamblar los productos que luego son vendidos al exterior (caso industria automotriz).

Otro gran tema que están sufriendo los exportadores es la falta de contenedores vacíos. El stock de vacíos se genera a partir de aquellos tachos que son importados. A menos importación, menos contenedores vacíos. A menos contenedores vacíos, menos exportaciones. A menos exportaciones, menos ingresos de divisas. A menos ingresos de divisas, más restricciones a las importaciones. Y así caemos en una espiral descendente de restricción y contracción de la actividad productiva y el comercio internacional, lo que en algún momento derivará en despidos, reducción de personal y la mar en coche.

El tema da para muchísimo análisis, pero no pretendo aburrirlos, sólo presentarles otra faceta de esta cuestión. Este tipo de acciones se está convirtiendo en el modus operandi del Gobierno de turno. Tomar acciones sin medir o pensar todas las posibles consecuencias. Hacer análisis simplistas y poco realistas, e imponer casi caprichosamente soluciones que son un escupitajo hacia arriba.

Y como siempre, es el Pueblo el que lo recibe en la cara.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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3 respuestas a Escupir para arriba

  1. aquic dijo:

    El problema fundamental es acusar de simplista sin caer en esa categoría. Yo tengo una cuestión de deformación profesional y es que si no hay números yo no creo nada de lo que me dicen.
    Al principio creo que mezclás la idea de superávit fiscal con superávit comercial. Bien puede haber uno sin el otro y viceversa.
    Vos bien decís que la industria automotriz tuvo problemas para exportar… Me gustaría saber qué fábricas, qué problemas. Yo trabajo en una siderúrgica que importa hierro de Brasil y exporta tubos de acero. A pesar de tener algunas enemistades con el gobierno, nunca hubo problemas de “insumos” más que aquellos tercerizados, como las PCs de HP. Todas las semanas veo 1 (o más) trenes cargados con rollos de acero que van al puerto…
    Tengo entendido que Adidas está aumentando su capacidad productiva en el país; también algunas farmaceuticas.
    El problema con el proteccionismo no es la falta de contenedores (que se soluciona muy fácil)… Es la falta de competitividad; las teles que se “fabrican” en Argentina nunca se van a poder vender en Chile porque son más caras que las importadas, y así con miles de cosas. Algunas de las cosas que están sucediendo ahora son un estado transitorio, que se va a ir acomodando con el tiempo. La espiral descendiente que vos vislumbrás yo la veo exactamente al contrario, como una espiral ascendiente; el tema es bancar este transitorio y calmar las ansias de que todo se vaya a la mierda (que vaticinan desde hace cuántos años ya?).
    La posta está en desarrollar una industria innovadora y eso lleva tiempo (mucho). Si al final de este gobierno levantan la barrera, como en los 90, cualquier cosa medianamente incipiente habrá sido destruida y otra vez la vuelta… Si en cambio damos un plazo suficiente, nuevas tecnologías podrán florecer, tendríamos productos innovadores, etc. y entrar a competir con el mercado internacional con productos novedosos; y eso se hace favoreciendo a los emprendedores, etc. Que es una vuelta de tuerca que aún no veo de manera tan clara de parte de este gobierno.
    Yo soy abiertamente no-K; de todas formas no me molesta no encontrar una plancha en el super, si a cambio hay 1 argentino más con trabajo (además de que no planchar la ropa es una de las manifestaciones más ecológicas que puede existir). Pero, chistes a parte, Argentina tiene una ventaja infinita y es que la comida es algo de primera necesidad en el mundo; países megaproductores como este, o Brasil, no pueden ser excluídos del mercado. Es decir, el temor con el proteccionismo es qué pasa si nos hacen lo mismo, te dejan en bolas. Si yo no compro pero tampoco me compran, no vamos ni para atrás ni para adelante.
    ¿La otra forma de pensarlo es qué hacemos? ¿Volvemos a abrir nuestras aduanas, como en los 90s y destruímos toda industria nacional posible? Ese camino ya lo anduvimos y sabemos a dónde lleva. Este camino es más o menos novedoso y no veo sus consecuencias (reales) negativas en un futuro cercano; así que le pongo pilas a que funcione.
    En fin; imposible no caer en algo simplista como verás…

  2. alexcuetodo dijo:

    Ay que buen analisis, se nota que sabes bien de lo que hablas. A proposito, que quieres decir con “la mar en coche”?

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