2011: Año de duelos – Parte 3

Duelo N° 3: Mi casa

Dicen que el stress que genera una mudanza es equiparable a la muerte de un ser querido. A pesar de ello confieso que me gusta mudarme… esa cuestión de empezar de cero, de tener la oportunidad de redecorar, de cambiar, de adaptar…Lo único que detesto es el proceso previo: buscar departamento.

La búsqueda de techo es un trabajo arduo y agobiante, sobre todo cuando no tenés quién te dé una mano, ya que el tiempo libre es un recurso escasísimo, y además no te coincide nunca con nada (el día que salgo tarde del trabajo ya no tengo tiempo de ir a ver una propiedad). Segundo punto: hay cada porquería ofrecida en el mercado, que uno va pivotando entre la indignación y la amargura. Todos publican “excelente departamento”, y cuando vas a verlo se cae a pedazos. Tercero: ser del interior es equiparable a ser un indigente. Todos te piden “garantía en Capital Federal de familiar directo”, en un claro ejemplo de histórico sesgo macrocefálico (como decimos en el resto del país, Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires). No importa si tengo un buen sueldo, un trabajo estable, propiedades en la segunda ciudad más importante del país, y cinco años de excelentes referencias como inquilina. Aún así tengo que poner una torta de guita, después de ser examinada de arriba a abajo como si fuera una ladrona de guante blanco. Y aún así, muchos se niegan a alquilarme.

Después de tener que dejar casi a las apuradas (gracias a mi ex rommate, que se portó para la mierda conmigo) el departamento que me albergó durante los últimos dos años, pensé que por fin podía tener un poco de paz. A pesar de las circunstancias estaba algo emocionada por el cambio; después de mi separación me parecía natural y saludable dejar la casa que había sido el hogar conyugal. Obviamente, que las cosas salieran bien de buenas y a primeras hubiera sido demasiado pedir. A 40 días de haberme mudado, tengo que hacerlo de nuevo, con todo lo que ello implica (tiempo, esfuerzo, dinero y stress). Y todavía no está todo cerrado.

Sólo el que ha sufrido algún tipo de precariedad respecto de su techo puede entender lo desestabilizante y traumático que resulta no tener un lugar fijo donde quedarse (no quiero imaginar cómo la pasa la gente que está en peor situación habitacional que la mía). Sólo quiero un lugar a donde llegar y relajarme. No veo las horas de tener nuevamente un hogar.

Ésta fue mi tercera pérdida del 2011…

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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7 respuestas a 2011: Año de duelos – Parte 3

  1. q dijo:

    Se perdio la parte 3.

  2. Lobo dijo:

    Muchos episodios de duelo eh! ;-P

  3. wido dijo:

    Gringa, me parece a mi o te salteaste la parte 3???

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