2011: Año de duelos – Parte 2

Duelo N° 2: Mi mejor amiga

Otra persona cuya pérdida fue durísima… Compartimos la mayor parte de los dos últimos años de nuestras vidas. Éramos muy cercanas: yo sabía que ella estaba, ella sabía que yo estaba. Y esto es algo que no se da seguido: la oportunidad de confiar en alguien, de saber que uno no esta solo.

Ella no era nada fácil; yo tampoco lo soy, pero para que se den una idea, yo era la  diplomática dela relación. Yointentaba suavizarla, que no vaya tan al choque con el mundo, contenerla y bancarla en la medida de lo posible (para que se den una idea, una vez nos perdimos una ceremonia de casamiento porque ella se empacó a último momento que no quería ir… y usé hasta mi última gota de paciencia para hacerla arrancar, dos horas después de lo previsto). Ella estaba ahí para escucharme despotricar contra las inequidades del mundo, me aguantó durante mi separación. Las dos locas, las dos especiales, y así nos aceptábamos y nos queríamos (o al menos así la quería yo). Y de pronto comenzó a perderse. Como todo, inició de forma casi boba, y después (de nuevo) se fue todo al carajo con una velocidad de vértigo.

Fue para mediados de año. Se había enredado con un tipo que no valía ni dos centavos, un irrespetuoso bipolar que la forreaba a sus anchas- llamémosle X. Pero ella se encaprichó, se obsesionó, a pesar de que le repetíamos (varias de sus amigas) que ese sujeto mejor perderlo que encontrarlo. Para esa época ella se fue a un viaje que muchos de nosotros quisiéramos hacer… Pensé que la distancia y la belleza iban a hacerle bien, pero no fue así. Cuando volvió la acompañé junto con otra amiga (en el último tiempo éramos los tres mosqueteros) a tatuarse, y hasta ahí todo OK. Cuando dejamos el estudio para ir a almorzar, en el auto me dice que volvió a estar con X. Guardé silencio y me dijo “ya sé, ya sé, cagame a pedos”, a lo que le respondí que yo no era quién para retarla, que ella estaba bastante grandecita como para saber lo que hacía, y que lo único que le podía decir es que se atenga a las consecuencias de sus actos. Luego le pedí que evite hablarme de X, porque la verdad yo ya no tenía nada nuevo para aportar, ya le había dicho todo lo que pensaba al respecto, y para mí era una persona absolutamente nefasta de la que se tenía que alejar. Y que realmente me dolía escuchar cómo se hacía mierda una y otra vez sin poder yo hacer nada al respecto. Y ahí empezó el pandemónium… Tuvimos un almuerzo de mierda en donde se rompió una amistad de años. Yo que le decía que escuchar las cosas que sucedían con X era como sentarse a ver cómo se autoflagelaba y no poder hacer nada. Ella que decía que entonces ya no podía hablar de más nada conmigo, y que ya no podía confiar más en mí, y llevó todo a un extremo que ya resultaba absurdo, pero hablar con ella era como hablar con una pared. Y a partir de ahí las cosas se fueron al carajo.

Paralelamente empezó con problemas de alimentación, y cuando la encaré al respecto me tomó el pelo. Le dije que no estaba comiendo bien, y me dijo que nada que ver, que por ejemplo el día anterior se había comido una caja entera de Titas, a lo que pregunté, “Y el resto de la semana qué comiste?”, y me contestó con una sonrisa, como si fuera muy chistoso “Nada”. Yo ya pasé por la bulimia y la anorexia, y por ende conozco de primera mano los síntomas y comportamientos. Y a esto le sumamos que empezó con cosas realmente retorcidos: llamarme bloqueando su número de celular como para agarrarme en algo (?), cruces de información (me preguntaba qué hacía, y después llamaba a otra gente para ver si yo había dicho la verdad), reclamos desubicados como echarme en cara que yo llamé a una persona, y no la llamé a ella.

La gota que rebalsó el vaso fue la siguiente: yo había comentado que me iba un finde largo a visitarla a mi hermana a Santa Fe. Nuestra otra amiga preguntó si podía venir y le dije que sí. Charlando las tres esa semana le comentamos a ella que nos íbamos, si quería venir. Y empezó que no, que si yo no la había invitado, y que si había invitado a la otra,. Y que blu, y que blah. No hubo poder de Dios de hacerle entender que yo no había invitado a nadie, que la gente se había invitado, y que era un viaje abierto a quien quiera sumarse. Siguió con la misma cantaleta, y no viajó con nosotras (al final se sumó el último día una tercera persona, que también me pidió de ir- o sea, yo no la invité). Cuando volví empezó “Y?  cópmo la pasaron? Seguro que bien, no? Claro, porque a las otras las invitaste. En otro momento me hubieras invitado primero a mí” etc, etc. Y yo que le seguía diciendo que no había organizado nada, que la gente simplemente se sumó. La cuestión que siguió así la conversación, hasta que le dije que no iba a seguir discutiendo eso con ella, porque no quería entender. Le dije que cambiemos de tema y le pregunté qué había echo el finde y ahí enloqueció. Que si yo la estaba cargando, que si le tomaba el pelo, que era una pelotuda… una cosa de no creer.

Y ahí tomé la decisión de cortar por lo sano. Le dije que hasta ahí llegaba y le expliqué detalladamente cuáles eran las razones por las cuales me abría. Los últimos dos meses con ella fueron una absoluta locura, de tener que cuidarme de qué decía porque todo lo tomaba mal, de tener que soportar agresiones y acusaciones salidas de su propia cabeza, de bancarme reclamos que no correspondían, e intentar permanentemente desactivar su agresión para conmigo. Es realmente difícil describir por lo que pasé, porque aparte sería demasiado extenso.

Fue una decisión totalmente difícil y dolorosa: era perder a mi mejor amiga, perder contacto con sus padres (que los adoro, y les voy a estar eternamente agradecida por cómo me trataron y cómo me recibieron en su casa), perder contacto con gente que conocí a través de ella y que me parecen fenomenales… Fue perder demasiadas cosas, pero lamentablemente la situación se me hizo insostenible. No pude aguantar más la paranoia y la agresión constante. Y la verdad, dado los hechos del año, lo último que necesitaba era perder uno de mis apoyos más grandes, que era su amistad. Pero era eso o la poca cordura que me quedaba.

Esa fue mi segunda gran pérdida del año…

Sole

Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
Esta entrada fue publicada en Recuerdos, Sólo a mí me pasa, Shit Happens y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a 2011: Año de duelos – Parte 2

  1. aqui_c dijo:

    Llegué por un link y me enganché con tu blog. Los años no siguen como los empezás… 2011 lo arranqué durmiendo (estaba en un lugar sin luz, sin gente, y buen, me confundí de fecha… Cosas que pasan). Los años siguen como uno proyecta que lo hagan y más importante como uno después los ve en retrospectiva.

    Vos ahora ves 2011 como años de pérdidas. Quizás dejar a tu pareja, viéndolo desde el futuro, sea lo que te abrió las puertas; y lo de tu amiga no es irremediable (por el título, pensé que te referías a lo único irremediable que hay en la vida). Quizás algún día ella logre darse cuenta.

    En fin; quizás nos cruzamos algún día en P.Madero, aunque yo no voy a patinar (todavía; me quieren convencer pero es demasiado para mí).

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