Demasiado…

Después de un año bastante complicado a nivel personal (perdí a la mayor parte de la gente cercana a mí), bastante jodido a nivel laboral (luchando con gente inepta que me pusieron a cargo, y que no arrancó para adelante ni para atrás, y que me ha sacado canas verdes), y, para seguir con la línea, complicado a nivel salud (mi sistema tarándose sin causa aparente, y de vuelta empezar de cero con todo), juro que quería empezar bien el 2012. Es como una suerte de superstición que tengo… Que como uno arranca el año, así seguirá, lo que para 2011 se cumplió… lo empezé como la mierda y lo estoy terminando peor.

Me dije a mí misma “Vamos a cambiar la energía, vamos a cambiar la actitud”. Uno de los principales cambios era dejar mi viejo departamento para empezar sola de cero, ya que fue el que compartí con mi ex, que luego compartí con Romina (la que me cagó olímpicamente), y que se me estaba haciendo demasiado pesado mantener. Así que decidí mudarme… embalé las cosas como pude, en el escaso tiempo libre que tuve los últimos dos meses entre viajes de trabajo, visitas a puerto y demases. Hice venir a mi papá de Córdoba para que me ayude, y les robé un sábado entero a tres amigos para que me den una mano cargando cajas y subiendo el puto colchón más de 10 pisos por escalera.

Ya las cosas no empezaron bien… El mueble de la cocina debería haber sido colocado a mediados de noviembre, pero me anunciaron que tomaría 15 días más. OK, dije, la primera semana de diciembre sin mesada, bacha, etc, puedo soportarla. Pero después esos 15 días se fueron corriendo… ayer tendrían que haberlo instalado y resulta que el carpintero “estaba en Rosario”. Con lo cual voy a estar sin mueble hasta enero, ya que el sábado que viene el carpintero no puede, el siguiente es Navidad, el otro Año Nuevo… y yo sigo sin mueble (con la consiguiente incomodidad y pérdida de tiempo y dinero, ya que tengo que comer afuera permanentemente). Y encima la dueña del depto delira con que el que tiene que instalar el mobiliario “es un tipo de confianza, dejale la llave”… claro, como si yo no tuviera toda mi vida, y mi trabajo y mi esfuerzo ahí dentro. Como si viviéramos épocas en que podemos confiar en la gente, cuando hasta los más cercanos cuando les conviene te cagan. Y aparte, cuán de confianza es que ni siquiera puede cumplir los plazos que él mismo promete.

Sumemos que la pileta del lavadero está rota y cada vez que pongo el lavarropas se me inunda ese espacio. Les conté que también se me apaga el calefón porque el cretino del gasista que vino a ponerle la salida le puso un caño recto, entonces entra todo el viento y se extingue la llama? Y que quise llamar a alguien que ponga un codo y un sombrero y la dueña no quiere porque “lo tiene que arreglar el que lo hizo mal, porque sino tiene que pagar dos veces”. Claro, total yo soy la que tiene que prender y apagar el calefón todo el tiempo, y quien se expone a una pérdida de gas. Ah! Lo mismo pasó cuando se tapó el desagüe del baño (que finalmente destapé yo). Como si yo pudiera estar tres o cuatro días sin bañarme hasta que su plomero tenga tiempo de venir, y yo de recibirlo. Sigamos sumando, tiene que venir un portero a poner la persiana del living, y a cambiar el disyuntor de la luz, porque en cualquier momento hay un corto y me quedo pegada, porque el sistema actual sólo tienen térmicas, y no salvavita. Está bien que yo sabía del mueble de la cocina, pero todo lo siguiente fueron yapas.

Y la culpa es enteramente mía. No debería haber aceptado nunca esta oferta. La bronca principal es conmigo, porque en definitiva por “buena onda” por no ser “inflexible”, etc. termino comprándome quilombos que sólo me perjudican a mí. Porque al resto de la gente le chupa un huevo las consecuencias de sus actos, o cómo te afectan. Ya alquilaron el depto, ya el resto es problema tuyo.

El lunes comienzo una nueva búsqueda, y en enero me mudo de nuevo. No tengo por qué estar lidiando con esto, además que ya no tengo ni ganas, ni capacidad, ni energía. Necesito estar un poco tranquila…

Sole

Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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