La lógica de las zapatillas de $500

Hasta hace poco no podía entender la lógica de las zapatillas de $500: o sea, cómo alguien que gana lo suficiente como para vivir a duras penas podía gastarse medio sueldo en un par de zapatillas, teniendo tantas otras necesidades y carencias. Me parecía no sólo ilógico, sino un desaprovechamiento absoluto de los (escasos) recursos disponibles.

Y de pronto lo entendí, porque lo viví en carne propia, pero en diferente escala. Sucedió cuando de pronto tuve la brillante idea de analizar la posibilidad de sacar un crédito hipotecario para adquirir vivienda, ya que alquilo, y rentar siempre me pareció una tirada de plata. Entonces pensé que mejor que pagar alquiler es pagar la cuota de un crédito, y así ir capitalizando. La cuestión es que no llego ni a palos a ningún lado. La verdad de la milanesa es que sin ayuda (heredar, ganarse el Quini, vivir de tus padres hasta los 35 años o buscar alguien que te mantenga) no vas a ningún lado. Los bancos te dan plata, sí, pero tan poca que no alcanza ni para comprar media caja de zapatos. Y al final de cuentas terminás devolviendo dos veces y media el capital que te prestaron.

Digerida la desilusión de que nunca voy a tener techo propio (salvo que decida ejecutar a toda mi familia y licuar todos sus bienes… y aún así creo que no llego!), dije “Al carajo todo. No puedo comprarme casa, no puedo comprarme un auto… basta de ahorrar para un futuro incierto que seguramente no va a llegar… me voy a comprar un par de zapatos”. Jajajaja esto puede sonar ilógico, pero es un mecanismo psicológico: la sublimación. Es desviar la fuente de placer por algo que esté a mano. No puedo comprarme un auto, me compro una súper moto. No puedo tener casa, me mando un flor de viaje. Es un poco bajar a la realidad de lo que nos es posible.

La mayor parte de la gente de bajos recursos nunca va a tener acceso al crédito, ni a vivienda permanente ni a vehículo. Viven al día, y no tienen demasiadas expectativas de crecimiento económico. Es entonces que se gastan un dineral en zapatillas ostentosas, porque es algo a lo que pueden acceder. Creo que un poco por acá viene la mano…

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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