Bariloche 2011- Primera Parte

La semana pasada me tomé –por fin!- unos días de vacaciones, después de más de un año y medio de trabajo non-stop. Y como 7 días me parecía poco como para ir a recorrer algo, decidí sumarme a la escapada al sur que organizan unos amigos todos los años. Así que allá partí a Bariloche, a conocer la nieve por primera vez (porque en Córdoba, de donde provengo, el viaje de egresados es en diciembre, y en esa época hace bastante calor), y a intentar cazarle la onda al snowboard. 

Llegamos después de un viaje bastante largo (cuatro horas de demora en el aeropuerto + 4 horas de colectivo, ya que el avión aterrizó en Esquel por el tema de las cenizas), y nos instalamos en las cabañas que habíamos alquilado, que estaban buenísimas!. Al otro día contratamos un instructor para que nos dé a las tres newbies los más básicos rudimentos del snowboard, y nos quedamos en la base practicando mantenernos sobre la tabla.

 Al otro día tomé la telesilla séxtuple para ir a Plaza, un lugar al medio de la montaña con poca pendiente para los más nuevos. Hice mi primer bajada y me fui a tomar nuevamente la aerosilla para subir… Pero me equivoqué de medio de elevación y terminé en Punta Nevada!!! (sí, sí… en la punta de la montaña), a la vez que se levantaba un viento blanco (nevisca) que no permitía ver medio metro adelante. Le pregunté al tipo de la silla si podía bajar y me dijo que no, pero que tal vez por Lynch me dejaban.

Así que partí hacia el otro medio, que estaba a unos500 metros, y que fueron los más largos de mi vida!! Enterrada en nieve hasta medio muslo, intentando que el viento no me arranque la tabla de las manos, llegué exhausta hasta la otra aerosilla… para que el operador me diga que por ahí tampoco podía bajar! Me senté en la nieve y pensé “Mis opciones son bajar o llamar una patrulla que me busque”. Obvio, decidí bajar.

Respiré hondo, me ajusté la tabla y comencé a descender un largo fuera de pista. Rodé varias veces pendiente abajo, pero la gran nevada de la noche anterior amortiguaba los golpes. Llegó un momento en que me reía mientras bajaba en la inmensidad blanca, sin un alma cerca, disfrutando tal vez de ese instante como se presentaba, sin cuestionarlo, sin quejarme, simplemente disfrutando el aquí y ahora.

Finalmente llegué a la civilización con las piernas agotadas, con unos cuantos moretones, pero con mucha paz interior, pues había dado lo que pude, y logré mi objetivo.. En la cima de la montaña, aunque hubiera llorado y pataleado, estaba sola con mi alma, y no tiene sentido perder el tiempo quejándose cuando no hay nadie alrededor. Es tal vez la demostración de que cuando uno quiere algo busca la forma. Cuando no se desea tanto, busca la excusa.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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Una respuesta a Bariloche 2011- Primera Parte

  1. Gastón dijo:

    Jajaja, no se por que no me sorprende que justo te halla pasado eso a vos, rubia.
    Beso

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