Un día complicado

Ayer fue uno de esos días en donde lo más sano hubiera sido no salir de la cama, dado que todo lo que podría haber salido mal, salió mal. Empecé teniendo que esperar el tren 30 minutos, para luego tener que jugar a ser Agustín Pichot armando un scrum para poder subir a la formación que llegó ya atestada de gente, y a la que se le sumaba el malón que esperaba en el andén. Luego de un (por suerte) breve viaje no apto para claustrofóbicos llegué a la oficina, donde había gente que estaba particularmente densa.

Al mediodía me fui a ver unos esmaltes de uña, con tan buena suerte que a la chica que estaba comprando al lado mío se le cayó uno… que inexplicablemente explotó en mil pedazos, dejando chorreantes surcos de esmalte fucsia sobre mis relucientes botas negras (que, a propósito, era la tercera vez que me las ponía!), todo ante la embobada mirada de las vendedoras que, en vez de alcanzarnos rápidamente algo para limpiarnos, lo único que atinaron a decir fue “OH!”. Luego de solicitar papel tissue y quitaesmalte, lo mejor que se pudo lograr fue una limpieza medianamente aceptable hasta que pueda removerse todo el esmalte y volver a lustrar las botas.

Volví a la oficina tipo cuatro de la tarde, justo para que me enchufaran una pila de trabajo sensible… de ese tipo de tareas que, aparte de ser absolutamente engorrosas, requieren mucha atención y cuidado milimétrico, ya que un error implica tener que comenzar de cero. Ah! Obviamente era urgente y a ser terminado en el día. Así que me quedé haciendo ese chino hasta pasada la hora de salida.

El martes un amigo que pinta cuadros hermosos (Ramiro Folz, muchas gracias!!) me había invitado a Arteclásica, evento en el que exponía. Como para no ir sola, llamé a un par de chicas que Rami había invitado también, como para que vayamos juntas. Saliendo a los pedos de la oficina, me puteé por teléfono con una y con la otra, intentando que ambas llegaran al punto de encuentro (una en auto, la otra a pata). Logramos llegar a la exposición, en donde estuvimos recorriendo y criticando las obras allí expuestas, a medida que el lugar se iba llenando de gente. Ya a esta altura del partido estaba cansada, me dolían los pies y tenía un humor bastante de perro.

Para coronar el día, llamé a un amigo con el que quería hablar desde la mañana y no había podido, quien a primera hora me había mandado un mensaje contándome que se separó de la mujer (una noticia no muy positiva que me estuvo dando vueltas en la cabeza todo el día).

Definitivamente ayer fue uno de esos días en donde no debería haber salido de la cama.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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