Elefante blanco

Cuando era chiquita mi mamá me decía que era como un elefante blanco en un bazar (frase que hace alusión a la desastrosa combinación que supone meter al mamífero terrestre más grande del planeta dentro de un lugar donde la mayor parte de las cosas son frágiles). Un poco espástica, un poco torpe, cada vez que me movía seguramente peligraba la integridad de algo a mi alrededor.

Hoy en día, ya de adulta, he disminuido bastante esta cualidad negativa- no soy una bailarina de ballet en la gracia y delicadeza de mis movimientos, pero tampoco soy aquel pato criollo que supe ser. Al menos la mejoría se dio en el plano físico, aunque creo esta característica quedó grabada a fuego en otros aspectos de mi vida, particularmente en cuanto a la forma en que me relaciono con los otros.

Siguiendo un poco un post anterior (Srita. Incordiosa), aparentemente tengo la “habilidad” de romper lo que toco, o mejor dicho, de romper a quien toco. A veces por falta de delicadeza, a veces por mera curiosidad de saber cómo son los procesos de los otros, a veces por falta de empatía… La cuestión es que muchas veces termino poniendo a los demás en crisis respecto de sus situaciones particulares.

Si tengo suerte, el hecho termina teniendo un tinte positivo general ya que “ayudo” al otro, en cierta medida, a enfrentar y solucionar algo. Cuando no tengo suerte, algunas personas terminan alejándose, pues de cierta forma termino siendo un espejo terrible que les recuerda permanentemente lo que no quieren recordar o ver.

Hoy pienso que debo aprender a cerrar más la boca, y dejar que cada uno conviva con sus propias mentiras. Pero esto se me hace difícil con las personas que me interesan, porque sé, por propia experiencia, que nuestros fantasmas nos alcanzan tarde o temprano, y generalmente la deuda viene con intereses.

 Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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