Resignación

Hace unos años sostenía que resignarse era morir un poco; es claudicar en cuotas respecto de algo que creemos o queremos. Y creía que acarreaba una suerte de muerte lenta, casi como si izáramos de a poquito la bandera blanca de la rendición. Resignarse era casi dejar de luchar, rendirse, ser abatido por las circunstancias. Y eso era algo que mi esencia no permite: la rendición. Puedo ser derrotada, pero intentaré jamás darme por vencida.

Hoy por hoy, en este camino que intento transitar, que es el del medio, de los grises, de las medias tintas, del equilibrio, tengo una visión ligeramente diferente (pero que esa ínfima diferencia tiene un impacto sustancial en el resto de las cosas). No hay que resignarse, hay que aceptar (y acá volvemos un poco a un post anterior). Resignarse es rendirse, tomar las circunstancias exteriores y quedarse con eso.

Creo la clave, la diferencia, radica en que aceptando tomamos como dado lo que está fuera de nuestro control (este punto lo comparte con la resignación), pero difiere en que aceptar no implica inacción, más bien acción adecuada a las circunstancias.

Tal vez los años traen moderación y sosiego, reflexión y paciencia. O tal vez uno sólo se vuelve más estratégico… o más autocomplaciente.

Sole

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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Una respuesta a Resignación

  1. alberto madero dijo:

    Si leemos de abajo hacia arriba, diría que el título podria ser “adquiriendo sabiduría”.-
    La riqueza de la vida, es infinita, si aceptamos que cada persona y cosa que nos rodea es y tiene un valor por sí, con prescindencia de nuestra percepción anímica o intelectual, verás que la vida tiene mas colores que la pantalla del Ipod.-
    Y, como diría José Larralde, folclorista de antaño y marginal, “si no existiera el no, el sí estaría de mas”.-
    Acuerdo contigo, en la diferencia entre aceptar y resignar, aún cuando a veces convergen, se funden y abrazan, pues mirar al otro (o las cosas), no es “perder” nuestra esencia o valores, sino advertir que existen otros.-
    Por otro costado, me alegran tus recuerdos de la infancia, que por cierto yo ni tenía presente (no es nada raro), espero que aquel carnaval, aparte del buen recuerdo, te deje presente -volviendo al comentario primero- la “otra mirada” de la paleta de la vida y haber podido brindarte algo mas que la simple paternidad.-
    Te amo

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