Japón y su idiosincrasia

Tengo una amiga en Tokyo: se llama Kaori, y compartimos juntas un año en el secundario, cuando ella vino por un programa de intercambio, y posteriormente seguimos en contacto. Es una de las personas más afables que he conocido: atenta, amable, siempre bien predispuesta y de buen humor (de hecho, en todo ese año, creo que la vi enojada un par de veces). Compartimos muchas cosas, y realmente la aprecio.

Con todo lo sucedido en Japón, el sismo, el tsunami, y ahora la amenaza nuclear, me preocupé por ella y su familia, sobre todo en su situación actual: está casada, tiene dos niños preciosos… y un tercero en camino! Entonces hice lo mínimo que puedo hacer: ofrecerle alojamiento a ella y los suyos en mi casa, para que se vayan de Tokyo hasta que pase la amenaza. La respuesta que recibí a mi ofrecimiento me sorprendió profundamente (aunque pensándola a la luz de la filosofía e idiosincrasia niponas, no llama tanto la atención).

Me dijo que ella y su familia estaban bien, que agradecía la oferta, pero que hasta que no sea absolutamente necesario se quedarían en su ciudad. Que las cosas estaban tranquilas, que aún no había contaminación radiactiva, y que la situación social estaba bajo control. Que mientras que cada uno aportara su granito de arena, como ser apagar las luces para fomentar el ahorro de energía, todos saldrían adelante.

No me extraña esa fortaleza, esa entereza, ese samurai que cada japonés lleva inscripto en su ADN. Es su forma de pensar, sus códigos, la idea de equipo y sociedad que tienen lo que ha permitido a Japón superar dos bombas atómicas*, y aún así convertirse en la primera potencia económica mundial a pesar de contar sólo con una superficie equivalente a una provincia Argentina. A este respecto un economista dijo que en el mundo hay cuatro tipos de economía: países desarrollados, países en desarrollo, Argentina y Japón (porque Argentina teniendo suelo, recursos, poca población, etc., nunca termina de arrancar, y Japón siendo una isla rocosa superpoblada es potencia mundial).

Definitivamente, las ideas mueven montañas, y las actitudes y la solidaridad marcan al diferencia.

Sole

*La imagen que ilustra este post está entre una de mis fotografías favoritas: fue tomada luego de la detonación de la bomba atómica en Hiroshima. Los niños no tardaron en recibir clases entre las ruinas de la explosión.

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Acerca de Otra Rubia Tarada

Tengo veintitantos años (bueno, ahora ya entré en el terreno de los treinti...) y varias neurosis. Soy una inadaptada social que aún busca un lugar en este mundo, aunque estoy convencida que no lo tengo. Este viene a ser una versión 2.0 y pública de lo que alguna vez fue mi diario íntimo, en donde volcaré mis impresiones subjetivas del mundo y la gente que me rodea... Tal vez con la esperanza que alguien, algún día, entienda mi visión tan particular de nuestra existencia.
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Una respuesta a Japón y su idiosincrasia

  1. Martín dijo:

    Re buena enseñanza tomada de la vida real como es la cultura japonesa

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