Hace un tiempo buceando entre viejas fotos digitales, buscando ciertos paisajes para mostrarle a un amigo con quien estábamos charlando de viajes, caí en la cuenta que del viaje al Norte que hicimos con mi ex a principios de 2009 (en pleno auge de nuestro romance) sólo estaban las fotos que yo tomé con mi cámara. Es decir, en algún momento él se tomó el trabajo de eliminar de mi disco rígido las fotos que tomamos (ambos) con su dispositivo. Sé que estaban todas las fotos de ese viaje en la correspondiente carpeta, pues así está registrado en el programa de edición con el cual alguna vez me puse a seleccionarlas y mejorarlas.
Y en su momento me dio mucha bronca… no sólo porque borró un recuerdo que era de ambos de un dispositivo de almacenamiento que es mío, sino que, para qué?? Acaso sacarme las fotos me va a borrar de su pasado? Acaso la realidad se disuelve por cerrar los ojos?![]()
Puedo entender que no quiera tener ya fotos mías en su máquina, pero qué gana con sacar las suyas de la mía? O sea, superado el pasado, hechas las paces con lo que sucedió, puedo recordar la relación de forma positiva… Fue hermoso mientras duró. Y no me jode ni ya me duele ver fotos, objetos, situaciones compartidas. Son cosas que pertenecen al pasado, y la carga emocional que conllevaban quedó atrás, junto con el dolor y el llanto.
No tiene sentido renegar del pasado. No sólo no lo borra, sino que no nos permite ilustrarnos del mismo.
Y la verdad, sufrir y no aprender de ello es una verdadera estupidez.
Sole
Como que te estoy espameando un poco el blog, jeje. Es que esto de la mudanza hizo que me atrasara con la lectura de miles de cosas.
Justo hace unos días enganché en una revista de psicología un artículo que hablaba sobres los cambios en la memoria de las personas. Fijate que antes (no hace tanto) era importante saber de memoria un teléfono ahora ya eso está relegado a un aparatito que los guarda. Peor aún, en ese mismo aparatito tenés acceso a toda Wikipedia, bibliotecas, etc. Qué sentido tiene memorizar algún dato si simplemente podés buscarlo?
Y parte de ese acceso a la información también está dado por las fotos; es tan fácil sacar una foto y guardarla, taggearla, geoposicionarla… Ya no vale la pena ni siquiera recordar dónde sacaste una foto, porque la misma foto lo dice, ni quiénes eran las personas que estaban en ella, porque probablemente Facebook te lo diga. De alguna manera es como que nuestra memoria está siendo trasladada al exterior de nuestro cuerpo, a dispositivos.
Quizás para gente de más o menos nuestra generación no es tan evidente (menos para gente más grande) pero para las generaciones que vienen, que nacen con un celular con cámara de fotos y con acceso a internet es otra historia.
Mejor ni te cuento las conclusiones a las que llegaba el artículo, porque no son para nada esperanzadoras (quizás simplemente porque los que lo escriben no son nativos digitales…)